Trae el bebé a la cama donde duermes únicamente para alimentarlo o para consolarlo. Coloca el bebé de regreso en su propio lugar de dormir cuando estés listo para dormirte.
Si hay alguna posibilidad de que te duermas, asegúrate que no haya ninguna almohada, sábana, manta, o cualquier otro objeto que pueda tapar la cara, la cabeza, o el cuello de tu bebé, o que pueda sobrecalentar a tu bebé. Tan pronto como te despiertes, asegúrate de regresar a tu bebé a su propia cama.
Evita también quedarte dormido con tu bebé en otros lugares. El riesgo de muerte infantil relacionada con el sueño es hasta 67 veces mayor cuando los bebés duermen con alguien en un sofá, un sillón suave o un cojín.
Es especialmente importante no compartir la cama con tu bebé si:
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